Vino al mundo en Chipiona, en el seno de una familia humilde. El padre, zapatero, cantaba en sus ratos libres y su madre era ama de casa y cantante aficionada. En su hogar aprendió a amar la música, y también a trabajar duro desde muy niña. Cantaba misas, participaba en festivales de su colegio y también, a los quince años, cuando falleció su padre, tuvo que echar una mano a la precaria economía familiar. Fue zapatera, recolectora de frutas y aún tenía tiempo para presentarse a los concursos de Radio Sevilla . Su primer premio fueron 200 pesetas, una botella de gaseosa y un par de medias , como ella misma confesó a una revista del corazón .
De la mano de su madre, viajó a Madrid , sin haber cumplido la mayoría de edad, donde una vieja amiga del pueblo la presentó a La Niña de los Peines y al maestro Manolo Caracol . Sin embargo, su imparable carrera artística no empezó hasta su primer encuentro con Pastora Imperio .
Pastora Imperio inmediatamente contrató a Rocío para el tablao que regentaba, El Duende , uno de los primeros de la época de los tablaos. Siendo una menor, tenía que vestirse con ropa que la hiciera verse con más años para no llamar la atención de las autoridades. Su compañera, la cantaora y bailaora malagueña Cañeta de Málaga , que también había llegado a Madrid aún siendo joven a buscar fortuna con su arte y fue contratada en El Duende , recuerda en una entrevista cómo la joven Rocío cantó " sus alegrías, sus tientos y sus cosas de la Piquer ".