Las personas nacidas en el año del Caballo son populares
y mentalmente rápidas, muy sensuales, sociables y cálidas, observadoras
y muy habladoras. Como son excesivamente cambiantes son muy impulsivas en sus
modos de actuar. Impredecible, el Caballo es de enamorarse y desenamorarse fácilmente.
A muy temprana edad, se mostrará independiente y seguro de sí mismo,
vivaz y enérgico, impetuoso e incluso temerario. Todo le gusta rápido…lo
físico, lo mental y hasta la forma de hablar. Es muy difícil que
la vida o alguno de nosotros le conforme y satisfaga.
Les encantan las fiestas y la actividad social. Se encontrarán donde
esté el ruido. Odian y no soportan el silencio. Son decididamente alegres
y usan todo su poder de seducción para manipular la voluntad de los que
necesitan que les siga.
Negativamente polarizado, el Caballo es impulsivo y cabezota,
de temperamento explosivo, pero aunque olvida rápidamente sus desmanes, les costará bastante
recuperarse a los que estuvieron a su alrededor. Esto le hará perder respeto
y confianza dentro de su círculo.
Ejerce una presión a veces despiadada, cuando la gente no logra lo
que él pretende. El Caballo da muy poco en comparación con lo que
exige, porque se vuelve mezquino e infantil, especialmente cuando se trata de
su tiempo y su dedicación. Muy “despistado” y olvidadizo en
lo que se refiere a asuntos ajenos porque como siente el “centro del Universo” todo
lo que se haga debe ser a “su manera”. Claro, no podemos negar que
es el precursor de muchos proyectos y es capaz de convencer al más pintado
porque si hay algo que hace muy bien es venderse a sí mismo.
Para el Caballo, la libertad y la búsqueda de la alegría permanente
son indispensables. Hasta el punto de volverse agresivo cuando no consigue lo
que se propone. A veces espléndido con el dinero, no lo escatima tanto
como lo hace con su tiempo y sus energías que quiere siempre disponibles
para su imaginación y proyectos propios. Su desconsideración e
impaciencia no son deliberados pero no por eso dejan de ser perjudiciales. Movido
siempre por sus “sensaciones” tiende a ser “ciclotímico”,
pudiendo disfrutar a su lado en los mejores momentos pero teniendo que “escapar” en
sus bajones.
Hábil en el arte de improvisar, una vez que se decide es imposible
hacerle retroceder y en el clímax de la vorágine laboral, sus horas
de insomnio serán más que las de descanso. No hay nada mejor para
un Caballito que un trabajo estimulante, donde pueda dejar hasta la última
gota de sus energías.