La Cabra (u Oveja) es el signo más femenino del zodiaco
chino. Es honrada y sincera, de modales retraídos e incluso tímida.
Sus tendencias artísticas, su elegancia y capacidad creativa son los aspectos
más positivos. Ser pesimista y el no poder manejar sus emociones, es su
parte más negativa.
Otro de sus defectos es que siempre se le va la mano en los gastos;
es posible que un nativo extremo de este signo dilapide el dinero como si no
fuera propio.
La Cabra puede ser comprensiva con los demás, no soporta la disciplina
ni las criticas. Es de estados de ánimo cambiantes y para nada objetiva.
Su aspecto exterior es tranquilo pero interiormente es muy firme y decidida.
Entregada a una discusión seguramente nadie sabrá que le molesta
pero sí habrá que soportarle su mala cara, que en la mayoría
de los casos le da más resultado que cualquier improperio. El nativo de
este signo es generoso, tanto con su tiempo como con su dinero.
Tiene una suerte fantástica, es frecuente que la gente le deje dinero
en su testamento y hasta el más pobre de estos nativos podrá heredar
algo de valor de sus padres o familiares. La Cabra en realidad, nunca se desprende
del cordón umbilical. Jamás se olvida de los cumpleaños
ni de ninguna otra ocasión especial. Pobre de quien se olvide de su cumpleaños,
será culpable de todas sus desdichas y posiblemente por el resto de su
vida. Este nativo es básicamente pesimista y orienta su futuro siempre
enfocado hacia lo peor. Claro que él se asegurará de tener cerca
a alguien que le levante el ánimo. Los contratiempos le desequilibran
de tal manera que es incapaz de superar las adversidades.
A una mujer Cabra le preocupa en exceso su higiene personal,
aunque paradójicamente
pueda tener la casa hecha un desastre y es frecuente que no sepa ni donde están
las cosas. La Cabra es de un gusto impecable en la elección de su ropa
y le gustan los accesorios elegantes.
Entre los nueve y los noventa años,
todas las Cabras son absolutamente románticas y como no les gusta desagradar
a los que aman es posible que la Cabra de vueltas tontamente, sin hacer nada,
para evitar conflictos y que al final se la critique por no haber tomado una
posición definitiva. El trato con ella es muy difícil porque su
hipersensibilidad y su tendencia a una excesiva autocompasión, incluso
tiene tendencia llorona.