Generoso y lleno de vitalidad, para el Dragón la vida
es constante movimiento. Egoísta, excéntrico, dogmático
y muy exigente, sin embargo, no le falta nunca su grupo de admiradores que también
disfrutan de sus múltiples virtudes. Desde muy pronto en su vida tiene
su rumbo marcado y exige de los demás una perfección tan elevada
como la que él mismo se impone.
Celoso de sus convicciones, las defiende con impetuosidad
y una gran ansiedad. Posee el potencial para realizar cosas importantes. Sin
embargo, a menos que contenga sus entusiasmos puede terminar quemándose
y convertido en humo. Se fanatiza con facilidad y nunca pasa desapercibido por
su gran entrega al ideal.
Un Dragón enfadado y rechazado puede ser peligroso y temerario. Pero
pese a su temperamento puede mostrarse familiar y cariñoso. Las diferencias
con su familia serán olvidadas si necesitaran su ayuda. Pero una vez superada
la crisis dirá lo que piensa sin tapujos. Le es casi imposible demostrar
cariño si está enfadado y se empeña en ser maleducado pero
no aceptará eso de ti, así que intenta otro camino para solucionar
las cosas…si no estás dispuesto a morir en el intento.
A pesar de ser muy emocional no es sentimental ni romántico, aunque
su gran corazón te perdonará rápidamente y no se involucrará en
venganzas estériles. Es decidido pero no astuto ni insidioso, aunque sí muy
orgulloso a la hora de pedir ayuda. Empeñado en avanzar, olvida protegerse
y como es demasiado recto y estricto, se niega a mentir y es incapaz de interpretar
las insinuaciones sutiles. Para el nativo de este signo es esencial tener un
propósito especial en la vida.
La mujer Dragón creerá en la igualdad de derechos para las mujeres.
Será totalmente emancipada y jamás se quedará esperando
su destino. No es necia y aunque tenga aires de reina no espera que la traten
como tal, pero hará todo lo posible para alcanzar el respeto de los que
la rodean.
Aunque los defectos del Dragón son tantos como sus virtudes, su esplendor
no tiene fronteras. No es un ser mezquino y no escatima a la hora de hacer favores,
aunque quizás gruña bastante. Puede ser feliz llevando una vida
solitaria porque su trabajo y su carrera serán siempre lo más importante,
además será imposible verle sin amigos o admiradores con los que
compartirá generosamente porque no es avaro, aunque jamás derrocha.