Un jubilado chino ha patentado su original técnica para cultivar sus propias sillas.
El señor Wu, de la ciudad de Shenyang, en China, moldea las ramas de los árboles a medida que van creciendo con el objeto de obtener un sillón vivo con las patas clavadas en la tierra (el sillón, no el sr. Wu). La esperada cosecha de una silla se realiza luego de ¡cinco años! de moldear la madera.
El hombre utiliza olmos jóvenes que son dóciles a la hora de guiar su desarrollo y cuyas ramas son flexibles. A medida que el mueble va creciendo, el sr. Wu pacientemente va doblando las ramas y encauzándolas a una forma (que él dice que es) de una silla...