La
Guardia Civil contradice la versión de Conde-Pumpido
La contestación del fiscal general a Gaspar
Llamazares se contradice con un informe de la Benemérita
sobre cooperación con la Fiscalía de Avilés
para el seguimiento de Antonio Toro.
La "trama asturiana" está generando polémica.
Si hace unos días el fiscal general del Estado, Cándido
Conde-Pumpido, aseguraba que la Fiscalía no había
recibido "petición formal" de la Guardia
Civil para la investigación del caso, uno de los
documentos remitidos a la Comisión parece poner en
duda las explicaciones que dirigió al coordinador
general de Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares.
De acuerdo con un informe preparado
por el teniente coronel jefe interino de la Zona, Fernando
Aldea, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Benemérita
comunicó a finales de febrero de 2003 su conocimiento
sobre actividades de Antonio Toro relacionadas con tráfico
de estupefacientes y posesión ilegal de explosivos.
Las informaciones fueron proporcionadas por el confidente
marroquí Rafá Zouhier a sus contactos en la
unidad dirigida por el coronel Félix Hernando, "Víctor"
y "Rafael".
A partir de dicha comunicación,
la Guardia Civil habría realizado un seguimiento
a Toro, su cuñado José Emilio Suárez
Trashorras y una tercera persona cuya identidad no ha sido
desvelada, si bien no se descarta que se trate de la esposa
de Suárez y hermana de Antonio, Carmen Toro. Debido
a que no se les observó ninguna actividad ilícita,
el capitán jefe de la Unidad Orgánica de la
Comandancia de Oviedo se trasladó para entrevistar
con los fiscales, con el fin de estudiar cómo judizializar
la investigación. Ante la falta de datos que pudiesen
autorizar un registro o un "pinchazo" telefónico,
los agentes debieron esperar hasta el mes de mayo de 2003.
Entonces se decidió centrar
la investigación hacia el tráfico de drogas,
por el que tanto Suárez como Toro ya habían
sido detenidos con anterioridad. Un mes más tarde,
en junio, el seguimiento surtía efecto, siendo detenido,
aprovechando la ocasión para solicitar las órdenes
de registro, sin que se hallasen explosivos. Durante los
principios del otoño de 2003 se continuó trabajando
pero finalmente se terminó desechando el asunto.
La Guardia Civil, en el ojo del huracán
Y es que en los últimos días
el huracán que se está abatiendo sobre la
Benemérita se ha acrecentado tras las informaciones
aparecidas en medios de comunicación sobre la investigación
abierta por este Cuerpo acerca de la casa de Morata de Tajuña
(Madrid).
En dicha casa, ligada con mucha anterioridad
a células islamistas presentes en España,
se considera que los autores del 11-M prepararon las mochilas-bomba
que utilizaron en los trenes. Efectivos de la Guardia Civil
habrían "controlado" la casa con anterioridad
a los atentados, llegando a la conclusión de que
era frecuentada por "ilegales". Resta conocer
si los agentes estaban al tanto de las personas que anteriormente
habían acudido a la vivienda, en la que se celebraron
reuniones de la célula española de Al Qaeda
dirigida por el sirio Abu Dadah.
Mientras tanto, y a pesar de la presencia
de algunos errores en las Fuerzas de Seguridad que está
arrojando la investigación, el ministro de Interior,
José Antonio Alonso, ha vuelto a remitirse al juez
Juan Del Olmo y a la conclusión de su encuesta tras
ser preguntado acerca de la posibilidad de emprender una
investigación interna al respecto.