Drew Baylor (Orlando Bloom) es un prometedor diseñador de zapatos deportivos, hasta que su último modelo resulta ser un fracaso de proporciones cósmicas. Cuando entra por última vez a su centro de trabajo en Oregon, se esfuerza por decir "estoy bien" a todos los que lo miran con ojos desorbitados o simplemente sorprendidos. Su ahora ex novia (Jessica Biel) lo lleva a la oficina del presidente de la compañía (Alec Baldwin).
El jefe lo encara con frialdad y un inexplicable sentido del humor, al informarle que su proyecto le va a costar a la empresa casi mil millones de dólares. Azorado, Drew regresa a su apartamento, decidido a suicidarse, cuando lo interrumpe una llamada telefónica de su hermana: su padre acaba de morir y el funeral lo quieren hacer en su pueblo natal, Elizabethtown.
Drew deja el suicidio pendiente y toma un avión a Elizabethtown. El avión está casi vacío y la azafata, Claire (Kirsten Dunst), lo invita a pasar a primera clase y lo atosiga con sus amigables coqueteos. Debo confesar que la primera parte de la película se me hizo un poco tonta, en particular por la inexpresividad de Bloom y el exceso de simpatía de Dunst. Seguramente fue a propósito, para contrastar los personajes, pero el proceso de seducción fue demasiado largo.
Al llegar a Elizabethtown, Drew es recibido como un héroe: la noticia de su fiasco no llegará sino hasta su regreso a Oregon. Sus folklóricos primos le dan un recibimiento que lo aturde, en especial Jessie (Paul Schneider) y su ruidoso hijito. A Drew le toca lidiar con los deseos de la familia y el pueblo de sepultar a su padre Mitch y defender la voluntad de su madre (Susan Sarandon, quien para variar se roba la película en un par de escenas) de cremarlo.
Es recién en la última parte de la película que aumenta el ritmo, al acelerarse el caprichoso romance de los protagonistas y, sobre todo, cuando Bloom expresa sus sentimientos. Por un lado, su pesar por la muerte de su padre y por otro, su enamoramiento de Dunst, que por fin opaca su fracaso profesional. De esa manera, la doble tragedia abre las puertas de la felicidad. Bueno, al menos es el primer papel de Orlando sin trajes de época y en una comedia romántica.
Elizabethtown fue escrita y dirigida por Cameron Crowe. Está clasificada PG-13 por su lenguaje y algunas referencias sexuales. Y puede calificarse como entretenida... una vez que pasa la primera parte.
Os habeis quedado con ganas de Elizabethtown Pues no os perdais esto!!