Entre las cualidades humanas de los dioses vikingos estaba la temporalidad; en el Asgard debían comer las manzanas de la juventud que les proporcionaba Idun; en una ocasión en que esta diosa fue secuestrada, los dioses envejecieron y se debilitaron rápidamente. Además, eran conscientes de que morirían al final de los tiempos, en el llamado Ragnarök o Crepúsculo de los Dioses, el peculiar Apocalipsis nórdico que terminaría con el presente ciclo cósmico.
Este cataclismo final sería anunciado por el cuerno sagrado del dios Heimdall, que para eso era el guardián del puente Bifrost, cuando notase la llegada de las hordas de gigantes dispuestos a aniquilar a los dioses. Aunque Odín desde su trono Hlidskialf ya vería el presagio del final en el comportamiento de los hombres, que, llevados por la ira y el odio, teñían de sangre las tierras de Midgard, cayendo en una involución que les alejaban del sentido de humanidad que habían seguido hasta entonces. Otro signo del final serían tres años de invierno ininterrumpido, que terminaba por arrojar a los humanos a la barbarie más absoluta.
El toque definitivo lo daría la giganta Angrboda, esposa de Loki, al soltar a los lobos Skoll y Hati sobre la tierra para que se alimentaran con todos los hombres que se cruzasen en su camino hasta hacerse suficientemente fuertes como para atacar al sol y la luna, que regían el Tiempo. Con este acto, Loki, que había sido encadenado después de que se descubriera su mezquina intervención en la muerte de Balder, quedó libre. A lo que hay que añadir la serpiente Nidhogg, que se comió las raíces del árbol Yggdrasil. Al toque de Heimdall, los guerreros del Valhalla y los dioses del Asgard se dirigieron al campo de Vigrid, donde tendría lugar la batalla definitiva. En el otro bando estaban todos los gigantes, que contaban con la ayuda definitiva y decisoria de Loki y sus monstruosos engendros: el perro Fenrir, la serpiente Jormundgand y la diosa Hel.
Odín sería devorado por el perro Fenrir; este sería después partido en dos por Vidar, uno de los hijos de Odín. Thor moriría por el veneno de la serpiente Jormungand, aunque después de haberla matado. Freyr caería bajo la espada ardiente del gigante Surt. Tyr se enfrentaría con Garm, el perro de Hel, cayendo los dos muertos al unísono, de igual forma que Heimdall y Loki. El único superviviente del campo de batalla sería Surt, que incendió los nueve mundos con su espada, para después ser sepultados en el mar. Pero ese no sería un final definitivo; del mismo mar surgiría posteriormente un nuevo mundo, donde será castigada especialmente la traición, que sería poblado por los supervivientes del Ragnarök, a saber: el árbol Yggdrasil, que hundiría profundamente sus nuevas raíces para dar estabilidad al nuevo universo. una pareja humana formada por Lif y Lifhrasir, que se salvarían protegiéndose en el interior de Yggdrasil. los dioses hermanastros, Vidar (vengador de su padre Odín, al matar al perro Fenir, que representaba la naturaleza silenciosa de la naturaleza y sería el gobernante del mundo regenerado) y Vali (vengador de Balder, al matar a su involuntario asesino Hodur, representaba la energía interna de la naturaleza). Magni y Modi, hijos de Thor, cuyos nombres significan fuerza y valor respectivamente. los dioses gemelos Balder y Hodur, que resucitan juntos y reconciliados. Vili, hermano de Odín y unos de los creadores de la pareja humana original.
Así es como los Gigantes de Hielo y los Gigantes de Fuego se unen para derrotar a los Dioses, y son derrotados en la batalla de Asgard. Al fin, sólo quedan sobre la Tierra dos dioses (un Dios y una Diosa) y dos humanos (un hombre y una mujer). Así es como termina más o menos Evangelion: Las Evas Serie derrotan a las unidades Eva (nuevos Dioses) y provocan un renacimiento de la humanidad, quedando sobre la Tierra sólo dos personas: Shinji y Asuka.