La modesta escudería Minardi apostó por Fernando Alonso como piloto probador de F-1, aunque no tardó mucho en debutar en una carrera oficial. Fue en el Gran Premio de Australia de 2001, un año en el que cumplió con creces terminando nueve carreras y superando en muchas ocasiones a su compañero de equipo Tarso Marques. El coche no daba más de sí, y muchos deseaban ver de qué sería capaz el joven
EL PILOTO PREDILECTO DEL JEFE SUPREMO
Bernie Ecclestone, el patrón de la F-1, intervino directamente para que el asturiano fichara por Renault y debutara con Minardi en la temporada 2001.
FIN DE SEMANA DEL DEBUT
Minardi llegó al GP de Australia de 2001 en unas condiciones terribles. Estuvo a punto de desaparecer. El coche no se acabó de montar hasta un día antes de la prueba y hasta las pegatinas eran provisionales. Alonso terminó la carrera
Cuando Fernando Alonso se bajó del podio después de vencer en Spa con la Fórmula 3000, aquello parecía un mercado persa. Allí estaba Gerhard Berger, de BMW, que fue a felicitarle. Y hubo otros grandes que se interesaron por él. También Ferrari y un equipo emergente que volvía al año siguiente con la escudería Benetton, Renault. Debían comprar los derechos del ovetense a Minardi, que se adelantó a todos el verano anterior.
Williams no lanzó una propuesta muy clara y Ferrari condicionó su relación con la escudería a un período indefinido como piloto de Prost. Fue la marca gala quien más se volcó con aquel chaval de 19 años. Cinco años de contrato y un proyecto para hacerle campeón.
En ese momento intervino Bernie Ecclestone, el dueño de la Fórmula 1, que se reunió con el chaval y su mánager Adrián Campos y les hizo saber que Renault iba en serio y, para debutar en el gran circo, podía hacer una temporada cedido en Minardi. Ecclestone estaba preparando la era post Schumacher y había visto en Fernando un talento descomunal. Además, con este joven español podía conseguir relanzar la F-1 en uno de los mercados de Europa donde peor funcionaba. Meses después de aquella reunión, Alonso achuchaba en Montmeló con su submotorizado Minardi a los Benetton Renault, mientras Ecclestone afirmaba orgulloso: "Mi equipo ideal de pilotos lo formarían Michael Schumacher Y Fernando Alonso". Casi nada.
Pese a tener muchos abandonos y problemas a lo largo de aquella campaña, Alonso asombró a la prensa especializada. La revista británica Autosport le nombró tercer piloto más valorado del año, por detrás de Michael Schumacher y David Coulthard. En Suzuka llegó a adelantar al BAR de Panis, 100 CV más potente, en su mejor carrera hasta Melbourne 2003. Y su lucha durante todo el año fue hacer la pole de los pobres, el 18º puesto. Por coche, debía ser el 21º.