Gran Turismo 4 es uno de esos juegos que tanto le gustan a Sony, dado que por sí mismo, y dado que es exclusivo para PS2, es capaz de vender una enorme cantidad de consolas.
Y es que no hay que negarlo, con sus limitaciones, sus fallos, y alguna que otra licencia que se echa en falta, GT4 es un gran juego. Un gran juego por el enorme cuidado que se ha puesto en su confección, por el enorme trabajo de investigación que se ve en cada curva de los circuitos y en el comportamiento de cada uno de los cientos de coches que podemos conducir.
Con esta nueva versión, Polyphony Digital alcanza el final de la etapa para la consola PS2, llevándola hasta la cúspide de sus posibilidades técnicas, que por lo que podemos comprobar en GT4, no son pocas.
En palabras del director de desarrollo del juego, Kazunori Yamauchi, todavía pueden hacerlo mejor, pero eso ya será en la PS3, que debe salir al mercado en el 2006.
Pero centrémonos en el Gran Turismo que nos toca, el 4. GT4 podría definirse como un juego de carreras, pero eso no sería del todo cierto. Lo que mejor define a este título es la posibilidad de comprar y mejorar coches.
Seamos sinceros, lo que nos interesa en GT4 no es correr carrera tras carrera, sino conseguir coche tras coche como buen coleccionista virtual. Una vez que nos hemos hecho con el control de un vehículo a la perfección, lo hemos modificado para ganar todas las carreras, y le hemos sacado todo el juego, lo que queremos es otro coche. Más potente, más caro, más curioso...lo que sea, pero nuevo.
Y precisamente eso es lo que ofrece GT4: una interminable colección de coches que van desde los más clásicos a los más futuristas, de los utilitarios que podemos ver por la calle, a los coches de rally o circuito más exclusivos.